POR QUÉ LEER

•Leer y escribir no pueden ser un lujo ni una obligación, sino una necesidad fundamental, una condición sin la cual es imposible que una sociedad ingrese realmente a una democracia participativa
Silvia Castrillón, directora de Asolectura

* Las lágrimas que derramé en el pasado,se han convertido en lluvia que riega suavemente mi jardín de hoy.

Thich Nhat Hanh

sábado, 2 de agosto de 2008

Taller de escritura creativa


Este es el resultado del Taller de escritura creativa desarrollado en cabeza de nuestro amigo Nestor Mejia Coley, quien desglosó cada parte de la historia " Gitanerías", para finalmente solicitarles a los talleristas que rescribieran la misma cambiando de tercera a primera persona. Veamos:


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GITANERIAS
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Por Nestor Mejía Coley.

El gitano descubrió en su vagabundaje por el mundo, que el mar rojo no era rojo, que el mar negro era verde, que el mar muerto estaba vivo y que el Danubio no era azul, como creería uno de los grandes maestros de la música clásica. Saber esto a los diecinueve años ya era una proeza, pero más proeza era aún, su habilidad para tejer utopías. Su cabello esponjado y alborotado no muy distinto a su espíritu, lo hacia notar en un pueblo casi mudo, donde la construcción mas grande era el campanario de la iglesia.

En Hungría vendió saxofones, en Indonesia conseguía dragones de cómodo para los circos, en Australia hizo una mediana fortuna comerciando piel de cocodrilo, en Brasil trabajó de ebanista, en Turquía recolectó café y fue mesero en Estambul, en Irán crió cabras, en El Vaticano vendió camándulas, practicó el trueque con indígenas de Panamá, navegó en barcos infectos, recorrió caminos pedregosos y cruzó violentos ríos, pescó en el mar de Galilea, fue fogonero en el tren del fin del mundo y probó el opio en Saigón.

Maldijo el día en que tomó esa embarcación donde todos lo miraban extrañados por su encrespado pelo largo, sus patillas largas y oscuras, su argolla de plata en la oreja izquierda y su camisa negra de bolas blancas. El primer enemigo fue el cura, que sin saber su credo lo excomulgó apenas lo vio; El comandante militar le esculcó su pequeño equipaje incautándole la daga que heredó de su abuelo y lo arrestó cinco días por circular armado en su jurisdicción. No imaginó que en el ocaso de su larga vida aún se encontraría en ese pueblo, sentado en unas ruinas de madera frente a un mar de agua dulce, querido por ese pueblo que en un comienzo lo rechazó. Cambió su nombre gitano de calé por el de Pedro, Pedro Albundia “El Temible´´.


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Resultados del taller
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Yo un hombre no muy agraciado, un poco despeinado, en mi corta vida con tan sólo diecinueve años he conocido y me he dado cuenta de cosas increíbles, cosas tan simples como que el Mar Negro era verde, que el Mar Muerto estaba vivo y que el amor para mi no existe. me rodeaba un lugar y un ambiente un poco tenue y solo, alejado no había grandes lugares que visitar, sólo el campanario de la iglesia, donde todos los habitantes solían llegar a observar.

Tuve viajes inolvidables, estuve en Hungría, Indonesia, Australia, Brasil, Turquía y muchos lugares más, en cada uno de ellos intente ganarme la vida. Caminé lugares inimaginados, visité sitios realmente hermosos, contemple muchas veces el sinónimo de belleza, también el de felicidad.

llegue a un lugar donde para todos, creían que era el más raro, no dudo que por mi apariencia hippie y mi espíritu un poco aventurero fue el que no le agrado al cura, de una me lo eche de enemigo. Llegue a estar en la cárcel por portar una simple daga que había obtenido cuando niño como un regalo de mi abuelo. Nunca imaginé regresar a ese lugar triste y abrumador en el cual perdí tantos días de mi hermosa vida, y que recuperé en mis largos viajes. Hoy estoy aquí, donde no imaginé volver a estar, frente a un mar más triste que el propio pueblo que un día me odio y el cual creo hoy que me quiere.


Hoy decido no seguir siendo yo. Aunque mi nombre gitano es lo que fui, hoy soy Pedro Albundia " El Temible"


Luz Angela Lopez.

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Yo era el gitano que había descubierto en una aventura por el mundo, que el Mar Rojo no era rojo, que el Mar Negro era verde, que el Mar Muerto vivía por siempre y que el Danubio no era azul. Supe esto con mi corta edad, tan solo diecinueve años, era ya una proeza, pero más lo era mi habilidad para tejer mi vida llena de fantasías. Mi cabello esponjado y alborotado, hacía notar también mi personalidad loca y descabellada en un pueblo casi mudo, donde la construcción más grande era el campanario de la iglesia.


En Hungría vendí saxofones, en Indonesia cocinaba para un restaurante en el que su especialidad eran los insectos, en Australia hice una mediana fortuna comerciando piel de cocodrilo, en Brasil trabaje como un pobre y arrastrado ebanista, en Turquía trabajé como recolector de café y en Irán en medio del mounstro desértico como pastor de ovejas. Navegue en barcos infectos, recorrí caminos pedregosos y cruce violentos ríos, pesqué día y noche en el mar de galilea y fui fogonero en el tren del fin del mundo.


Maldije el día en que tome una embarcación donde todos me miraban extraño, por mi cabello largo y encrespado, por mi forma de vestir y por una argolla de plata que llevaba en la oreja izquierda la cual me dieron un grupo de indígenas en el amazonas.

Mi primer enemigo fue el cura, que sin saber mi credo me excomulgo apenas me vio. El comandante militar esculcó mi pequeño equipaje quitándome lo mas valioso para mi, la daga que me regalo mi abuelo, me arrestaron cinco días por circular armado en su jurisdicción. No imaginé que en el ocaso de mi larga vida aún me encontraría en ese pueblo. Era yo el gitano lleno de aventuras, sentado en unas ruinas de madera, frente al horizonte de un mar de agua dulce, querido por ese pueblo que en un comienzo me miraba con rechazo. Cambié mi nombre gitano de Cale por el de Pedro, Pedro Albundia "El temible"


Joseph Herrera Morales.



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Poemas

Etéreos


La piel se hizo etérea
Y escaparon al cielo nuestras ansias
Que saciándose hasta el tope
Contemplaba al creador mismo
Entre un ejército de ángeles
Deseosos de ser mortales.

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Agustin Valle Martinez



No vuelvas


No vuelvas a encender la hoguera
Si no te calientas en ella
Ni vuelvas a preguntar
Si estoy herido
Si no vas a socorrerme.

Alvaro Herrera Pino

Quienes somos?

La tribu es esencialmente un grupo de amigos, una cofradía amante de la literatura, que han creado espacios para incentivar la lectura crítica y la escritura creativa en el municipio de El Banco, Magdalena, Colombia.

Desde sus inicios como grupo organizado, La Tribu ha desarrollado varios proyectos de tipo literario, inicialmente se constituye como un grupo de de tertulia literaria, a raíz de la convocatoria de la Fundación para el fomento de la Lectura, Fundalectura en el año 2004, ese mismo año saca a la luz su primera obra, un colectivo literario llamado Antología de Poemas y Cuentos, esa obra fue publicada con el apoyo de la casa de la Cultura y la Alcaldía Municipal de El Banco, por ello se distribuyó de manera gratuita en las Instituciones Educativas y se remitió a las Casas de la Cultura y Bibliotecas Públicas de la Región.
Hasta hoy ha publicado con mucho esfuerzo dos antologías, varias revistas o fascículos, participado en varios eventos culturales como el festival de la Cumbia y actividades como Cine al Parque, actualmente desarrolla el Taller Literario " La Tribu" en Instituciones Educativas de educación Secundaria y Superior

La Tribu en sesión

La Tribu en sesión
Los miembros de la Tribu en desarrollo del Taller Literario

Obras Públicadas

Obras Públicadas
"Antología de Poemas y Cuentos" y Cinco Poetas banqueños" son las obras literarias de autores banqueños publicados por La Tribu

El Cuento

Cuento

El cuento es una narración breve, oral o escrita, en la que se relata una historia tanto real como ficticia. Además de su brevedad, el cuento tiene otras características estructurales que lo diferencian de la novela, la frontera entre un cuento largo y una novela corta no es fácil de definir.
En lengua castellana, la redacción de cuentos es una especialidad de América, en contraposición a la especialidad española en filología y realismo.

Que es el cuento? (Rolando Sifuentes)

El cuento es una narración ficticia que de por sí constituye una unidad, no importa cuan corta sea, no es un sub género de la novela.El cuento tampoco es algo muy moderno, viene desde muchos siglos atrás.El ser humano siempre ha necesitado decir historias para expresar sus anhelos y sus penurias. Al comienzo se hizo oralmente, luego, por el año 3500 A.C., los hijos del faraón Cheops, narraron las historias de su padre en papiro.En el antiguo testamento también encontramos cuentos, aunque no se les llame cuentos, pues fueron escritas con el propósito de transmitir ejemplos morales y principios religiosos. Algunas de estas historias se encuentran en el Libro de Ruth, en el de Jonás, Tobit y algunos otros más.

Los Primeros Cuentos

Las primeras narraciones que se conocieron en Europa llegaron del Oriente a comienzo de la edad media. Estos cuentos fueron conocidos como "Historias Arabes" de autor o autores anónimos. Esta gran obra tiene de un gran cuento: la historia de Gerenarda y el sultán; y dentro de ese cuento estan engarzados una serie de otros cuentos entre los que se encuentran "Las Mil y Una Noche", "Simbad el Marino", "Ali Baba y los Cuarenta Ladrones" y otros.Otra colección de cuentos aparecida por esa época fue "El Decameron" de Giovanni Bocaccio (1313-75). Esta obra consta de más de cien historias contadas con un estilo pícaro y licencioso ambientadas en la Italia central.A Bocaccio lo siguió Geoffrey Chaucer (1340-1400), quien escribió cerca de 17,000 líneas en verso sobre historias muchas de ellas licenciosas, conocidas como "Los Cuentos de Canterbury". A pesar de que estas historias fueron escritas en verso, ellas no son consideradas como tal sino como cuentos ya que estan más acorde con los enunciados de Aristóteles en su Poética En la América pre-hispánica también tenemos algunas joyas literarias dignas de mencionar. Por aquella época floreció el cuento oral que se transmitía de generación en generación. Estas hostorias sufrieron algunas alteraciones cuando llegaron los españoles quienes introducieron en ellas algunos elementos de la fe católica. Una de las pocas historias que se salvaron de esta mixtura fue Popol Vuh, Historias del Quiché.

El Cuento Moderno

La modernización del cuento empezó a mitad del siglo XIX, cuando Edgard Allan Poe (1809-49), escribió sus "Narraciones Extraordinarias"; una colección de cuentos de corte atmosférico, especialidad del autor y que causó terror en sus lectores.A Poe lo siguieron Nicolai Gogol (1809-52), Guy de Maupassant (1850-93) y Antón Chejov (1860-1904). Este último fue un verdadero maestro. Muchos de sus cuentos fueron enfocados desde un ángulo objetivo mientras que el ángulo preferido de la mayoría de autores era y sigue siendo el ángulo (punto de vista) del autor, subjetivo y omnisciente.En Latinoamerica también surgió un gran autor de cuentos cortos: Ricardo Palma (1833-1919), cuyas narraciones son conocidas como "Tradiciones Peruanas". Estas tradiciones estaban basadas en hechos historicos a los cuales Palma les aumentaba algo de su imaginación. Su estilo era anecdótico, ameno y con una gran dosis de humor y sátira hacia la sociedad de entonces.

SOBRE LA NOVELA Y EL CUENTO CORTO

La diferencia entre un relato corto y una novela reside en lo siguiente: un relato corto puede tratar de un crimen; una novela trata del criminal, y los hechos derivan de una estructura psicológica que, si el escritor conoce su oficio, habrá descrito previamente. Por consiguiente, la diferencia entre un relato corto y una novela no es muy grande; por ejemplo, La larga marcha, de William Styron, se ha publicado ahora como "novela corta", cuando fue publicada por primera vez en Discovery como "relato largo". Esto significa que si lo leen en Discovery están leyendo un relato, pero si compran la edición de bolsillo van a leer una novela. Con eso basta.
Las novelas cumplen una condición que no se encuentra en los relatos cortos: el requisito de que el lector simpatice o se familiarice hasta tal punto con el protagonista que se sienta impulsado a creer que haría lo mismo en sus circunstancias... o, en el caso de la narrativa escapista, que le gustaría hacer lo mismo. En un relato no es necesario crear tal identificación, pues 1) no hay espacio suficiente para proporcionar tantos datos y 2) como se pone el énfasis en los hechos, y no en el autor de los mismos, carece realmente de importancia -dentro de unos límites razonables, por supuesto- quién es el criminal. En un relato, se conoce a los protagonistas por sus actos; en una novela sucede al revés; se describe a los personajes y después hacen algo muy personal, derivado de su naturaleza individual. Podemos afirmar que los sucesos de una novela son únicos, no se encuentran en otras obras; sin embargo, los mismos hechos acaecen una y otra vez en los relatos hasta que, por fin, se establece un código cifrado entre el lector y el autor. No estoy seguro de que esto sea especialmente negativo.
Además, una novela -en particular una novela de ciencia ficción- crea todo un mundo, aderezado con toda clase de detalles insignificantes..., insignificantes, quizá, para describir los personajes de la novela, pero vitales para que el lector complete su comprensión de todo ese mundo ficticio. En un relato, por otra parte, usted se siente transportado a otro mundo cuando los melodramas se le vienen encima desde todas las paredes de la habitación... como describió una vez Ray Bradbury. Este solo hecho catapulta el relato hacia la ciencia ficción.
Un relato de ciencia ficción exige una premisa inicial que le desligue por completo de nuestro mundo actual. Toda buena narrativa ha de llevar a cabo esta ruptura, tanto en la lectura como en la escritura. Hay que describir un mundo ficticio totalmente. Sin embargo, un escritor de ciencia ficción se halla sometido a una presión más intensa que en obras como, por ejemplo, Paul's Case o Big Blonde, dos variedades de la narrativa general que siempre permanecerán con nosotros.
En los relatos de ciencia ficción se describen hechos de ciencia ficción; en las novelas de este tema se describen mundos. Los relatos de esta colección describen cadenas de acontecimientos. El nudo central de los relatos es una crisis, una situación límite en la que el autor involucra a sus personajes, hasta tal extremo que no parece existir solución. Y luego, por lo general, les proporciona una salida. Sin embargo, los acontecimientos de una novela están tan enraizados en la personalidad del protagonista que, para sacarlo de sus apuros, debería volver atrás y reescribir su personaje. Esta necesidad no se encuentra en un relato, sobre todo cuanto más breves sea (relatos largos como Muerte en Venecia, de Thomas Mann, o la obra de Styron antes comentada son, en realidad, novelas cortas). De todo esto se deduce por qué los escritores de ciencia ficción pueden escribir cuentos pero no novelas, o novelas pero no cuentos; todo puede ocurrir en un cuento; el autor adapta sus personajes al tema central. El cuento es mucho menos restrictivo que una novela, en términos de acontecimientos. Cuando un escritor acomete una novela, ésta empieza poco a poco a encarcelarlo, a restarle libertad; sus propios personajes se rebelan y hacen lo que les apetece... no lo que a él le gustaría que hicieran. En ello reside la solidez de una novela, por una parte, y su debilidad, por otra.

FIN
Phillip K. Dick


Fragmento del prólogo de Doce Cuentos Peregrinos
De Gabriel García Marquez.

“El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de hierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura. Alguien que no recuerdo lo dijo bien con una frase de consolación: «Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica». Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido”.