POR QUÉ LEER

•Leer y escribir no pueden ser un lujo ni una obligación, sino una necesidad fundamental, una condición sin la cual es imposible que una sociedad ingrese realmente a una democracia participativa
Silvia Castrillón, directora de Asolectura

* Las lágrimas que derramé en el pasado,se han convertido en lluvia que riega suavemente mi jardín de hoy.

Thich Nhat Hanh

jueves, 25 de junio de 2009

CUENTO - SEQUÍA


Autor: Oscar Argüelles - IED José Barros - El Banco.


No había llovido en siete meses, la tierra que antes brotaba de sus entrañas exuberantes árboles y flores fragantes y que generaba bienestar entre las personas, ahora estaba completamente resquebrajadas y seca.

El sol en su cenit lanzaba rayos con ímpetu abrasador como queriendo evaporar todo tejido vivo. El único pozo del pueblo del cual todas las personas tomaban el agua necesaria para sus quehaceres ahora estaba sin una gota del vital liquido, y a su alrededor solo se veía miseria y desolación, el arado era completamente inútil, en sus lejanías se vislumbraba hectáreas y hectáreas de nada, el polvo que se levantaba al pasar la brisa caliente era como un fantasma que venia por las almas de los animales, los que alcanzaban a quedar en pie tenían las carnes pegadas a los huesos o caían moribundos como si esa fuera la única salida.

Veinte casas conformaban el pueblo y subsistían cincuenta personas; las casas no habían sido remodeladas desde su construcción, en su mayoría estaban construidas de bahareque y los techos de pajas estaban desgastados y resecos, sólo los murciélagos daban cuenta de su existencia, gracias al penetrante olor a mierda que expelían todo el tiempo.

A las afueras del pueblo había una casucha, la más carcomida por los ejércitos de termitas que asechaban día y noche; en esta vivía Ana, una señora de baja estatura, piel ajada y sus ojos reflejaban el paso los tiempos y sus cambios funestos: - y aquí vamos de nuevo- Dijo al ver el cielo por donde pasaba un batallón de aves de carroña; puso una vasija de peltre en su fogón, el cual estaba conformado por tres piedras y una parrilla, luego paso a barrer el polvo del frente de su casa como de costumbre, mientras las aves de rapiña se fueron posando sobre un asno muerto.

Entró en su morada con un poco de miedo, bajo la vasija del fogón se sirvió la desconocida infusión en un vaso con fondo oxidado, y así continúo haciendo y deshaciendo hasta agotar su último aliento. Se fue a dormir.

Al día siguiente ya despierta preparó su bebida, barrió, entró y se fue a lavar sus pocos andrajos, al instante notó que no había suficiente agua, en un ataque de furia maldijo el pueblo en donde descansaban sus ancestros. Así que salió corriendo de su casa, no tuvo que ver con nada solo quería ver a alguien para darse cuenta de que no era la única en tal situación.

Al pasar por la casa más cercana en donde estaba un taburete recostado, vio como este saltó por los aires cuando don Domingo lo pateó, ahora se veía como un monstruo, en su juventud había sido el galán del pueblo, al verla reaccionó y le gritó: -¿pa´ onde va? –

Ana sin muchas ganas levanto el rostro y farfulló: - que vaina-, disimuló su malestar, lo saludo, al fin y al cabo que se podía hacer, él le brindo una silla y ella accedió al tiempo en que comenzaba a hablar de otras épocas: - Recuerdas Domingo aquellos tiempos en donde este pueblo manaba leche y miel? –

- Si… como no…- Respondió con nostalgia.

Al despedirse, caminó de vuelta a su casa viendo a su alrededor como bailaba el vapor en forma de ´´S´´ y con una sonrisa extraña, recordaba las faenas que con Domingo solía pasar: - que calor – Dijo.

- Si… que calor- Respondieron, Ana quedó suspensa, ya que no sabía quién era, pues el sol le daba de frente. Pensó de que era su fin, que el Satanás había venido por ella, quizás por su condición; corrió hacia el pozo seco y se escondió, supuso que tirando arena por los aires lograría escabullirse, era una creencia de familia y nunca fallaba, así lo hizo, tiro cuatro manotazos, salió corriendo lo más rápido posible recogiéndose el harapo que tenia puesto pues, le dificultaba arrancar con comodidad, cuando llegó a su casa cerró la puerta, rezó tres padres nuestros y dos ave marías llegando a la conclusión de que se acercaba la hora de su partida de este mundo terrenal.

De pronto recordó el viejo rosario que heredó de la abuela Gertrudis, lo tomó su mano derecha, vio la fecha que estaba en un almanaque de la pared junto a la puerta.

-Carajo, la fiesta patronal, ¿Dónde está la Biblia?- preguntó, pero no había nadie que le respondiera, al final entendió una vez más que como siempre, eran los juegos de su memoria, eran solo sus recuerdos y los cuentos de su abuela los que la perseguían y asustaban a menudo, sin embargo buscó incansablemente su biblia, porque ella por tradición era de las que no la prestaban, no porque era la única sino porque era la más cuidada, entonces recordó que la se la había entregado a la bruja Concia que era la que se encargaba de dar inicio a los ritos de las festividades.

El día de la fiesta, Concia inicio sus ritos sagrado-profanos; hubo grupos de puya, bailadores de cumbia, hicieron sopa de cabeza de bagre, hicieron de todo, fue una fiesta amena, todos se fueron con una enorme sonrisa pintada en su rostro, pero con algo de inconformidad porque no habían traído a los bailadores de cumbia de la ciudad da El Banco, en fin la fiesta les ayudó a olvidar siquiera por un momento su tragedia.

Pero para Ana el cielo se oscureció aún más, quedando sola en medio de la calle mirando al vacio y respirando la gran nube de polvo que se levantaba al pasar la multitud: -es la hora- Dijo con la mano en el pecho.

Así que se fue a su casa, preparo el café, se sirvió un poco en su mejor cuenco, lo dejó en la pequeña mesita que estaba cerca del su taburete, se puso su mejor andrajo y sandalias, tomo un trozo de queso duro, se sentó, cogió el pocillo de café, el cual inhalo llegando a lo sublime, a sus recuerdos de infancia, cuando solía prepararlo al lado de su madre; comió, se acomodó al pie de la viga de su casa y esperó el ocaso de su vida. Allí amaneció, no se levantó del sitio que había escogido para esperar su muerte, observó con atención que no había ave de carroña alguna, aquellas que acostumbraban a pasar por la casa de Ana.


Entonces llovió…

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Poemas

Etéreos


La piel se hizo etérea
Y escaparon al cielo nuestras ansias
Que saciándose hasta el tope
Contemplaba al creador mismo
Entre un ejército de ángeles
Deseosos de ser mortales.

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Agustin Valle Martinez



No vuelvas


No vuelvas a encender la hoguera
Si no te calientas en ella
Ni vuelvas a preguntar
Si estoy herido
Si no vas a socorrerme.

Alvaro Herrera Pino

Quienes somos?

La tribu es esencialmente un grupo de amigos, una cofradía amante de la literatura, que han creado espacios para incentivar la lectura crítica y la escritura creativa en el municipio de El Banco, Magdalena, Colombia.

Desde sus inicios como grupo organizado, La Tribu ha desarrollado varios proyectos de tipo literario, inicialmente se constituye como un grupo de de tertulia literaria, a raíz de la convocatoria de la Fundación para el fomento de la Lectura, Fundalectura en el año 2004, ese mismo año saca a la luz su primera obra, un colectivo literario llamado Antología de Poemas y Cuentos, esa obra fue publicada con el apoyo de la casa de la Cultura y la Alcaldía Municipal de El Banco, por ello se distribuyó de manera gratuita en las Instituciones Educativas y se remitió a las Casas de la Cultura y Bibliotecas Públicas de la Región.
Hasta hoy ha publicado con mucho esfuerzo dos antologías, varias revistas o fascículos, participado en varios eventos culturales como el festival de la Cumbia y actividades como Cine al Parque, actualmente desarrolla el Taller Literario " La Tribu" en Instituciones Educativas de educación Secundaria y Superior

La Tribu en sesión

La Tribu en sesión
Los miembros de la Tribu en desarrollo del Taller Literario

Obras Públicadas

Obras Públicadas
"Antología de Poemas y Cuentos" y Cinco Poetas banqueños" son las obras literarias de autores banqueños publicados por La Tribu

El Cuento

Cuento

El cuento es una narración breve, oral o escrita, en la que se relata una historia tanto real como ficticia. Además de su brevedad, el cuento tiene otras características estructurales que lo diferencian de la novela, la frontera entre un cuento largo y una novela corta no es fácil de definir.
En lengua castellana, la redacción de cuentos es una especialidad de América, en contraposición a la especialidad española en filología y realismo.

Que es el cuento? (Rolando Sifuentes)

El cuento es una narración ficticia que de por sí constituye una unidad, no importa cuan corta sea, no es un sub género de la novela.El cuento tampoco es algo muy moderno, viene desde muchos siglos atrás.El ser humano siempre ha necesitado decir historias para expresar sus anhelos y sus penurias. Al comienzo se hizo oralmente, luego, por el año 3500 A.C., los hijos del faraón Cheops, narraron las historias de su padre en papiro.En el antiguo testamento también encontramos cuentos, aunque no se les llame cuentos, pues fueron escritas con el propósito de transmitir ejemplos morales y principios religiosos. Algunas de estas historias se encuentran en el Libro de Ruth, en el de Jonás, Tobit y algunos otros más.

Los Primeros Cuentos

Las primeras narraciones que se conocieron en Europa llegaron del Oriente a comienzo de la edad media. Estos cuentos fueron conocidos como "Historias Arabes" de autor o autores anónimos. Esta gran obra tiene de un gran cuento: la historia de Gerenarda y el sultán; y dentro de ese cuento estan engarzados una serie de otros cuentos entre los que se encuentran "Las Mil y Una Noche", "Simbad el Marino", "Ali Baba y los Cuarenta Ladrones" y otros.Otra colección de cuentos aparecida por esa época fue "El Decameron" de Giovanni Bocaccio (1313-75). Esta obra consta de más de cien historias contadas con un estilo pícaro y licencioso ambientadas en la Italia central.A Bocaccio lo siguió Geoffrey Chaucer (1340-1400), quien escribió cerca de 17,000 líneas en verso sobre historias muchas de ellas licenciosas, conocidas como "Los Cuentos de Canterbury". A pesar de que estas historias fueron escritas en verso, ellas no son consideradas como tal sino como cuentos ya que estan más acorde con los enunciados de Aristóteles en su Poética En la América pre-hispánica también tenemos algunas joyas literarias dignas de mencionar. Por aquella época floreció el cuento oral que se transmitía de generación en generación. Estas hostorias sufrieron algunas alteraciones cuando llegaron los españoles quienes introducieron en ellas algunos elementos de la fe católica. Una de las pocas historias que se salvaron de esta mixtura fue Popol Vuh, Historias del Quiché.

El Cuento Moderno

La modernización del cuento empezó a mitad del siglo XIX, cuando Edgard Allan Poe (1809-49), escribió sus "Narraciones Extraordinarias"; una colección de cuentos de corte atmosférico, especialidad del autor y que causó terror en sus lectores.A Poe lo siguieron Nicolai Gogol (1809-52), Guy de Maupassant (1850-93) y Antón Chejov (1860-1904). Este último fue un verdadero maestro. Muchos de sus cuentos fueron enfocados desde un ángulo objetivo mientras que el ángulo preferido de la mayoría de autores era y sigue siendo el ángulo (punto de vista) del autor, subjetivo y omnisciente.En Latinoamerica también surgió un gran autor de cuentos cortos: Ricardo Palma (1833-1919), cuyas narraciones son conocidas como "Tradiciones Peruanas". Estas tradiciones estaban basadas en hechos historicos a los cuales Palma les aumentaba algo de su imaginación. Su estilo era anecdótico, ameno y con una gran dosis de humor y sátira hacia la sociedad de entonces.

SOBRE LA NOVELA Y EL CUENTO CORTO

La diferencia entre un relato corto y una novela reside en lo siguiente: un relato corto puede tratar de un crimen; una novela trata del criminal, y los hechos derivan de una estructura psicológica que, si el escritor conoce su oficio, habrá descrito previamente. Por consiguiente, la diferencia entre un relato corto y una novela no es muy grande; por ejemplo, La larga marcha, de William Styron, se ha publicado ahora como "novela corta", cuando fue publicada por primera vez en Discovery como "relato largo". Esto significa que si lo leen en Discovery están leyendo un relato, pero si compran la edición de bolsillo van a leer una novela. Con eso basta.
Las novelas cumplen una condición que no se encuentra en los relatos cortos: el requisito de que el lector simpatice o se familiarice hasta tal punto con el protagonista que se sienta impulsado a creer que haría lo mismo en sus circunstancias... o, en el caso de la narrativa escapista, que le gustaría hacer lo mismo. En un relato no es necesario crear tal identificación, pues 1) no hay espacio suficiente para proporcionar tantos datos y 2) como se pone el énfasis en los hechos, y no en el autor de los mismos, carece realmente de importancia -dentro de unos límites razonables, por supuesto- quién es el criminal. En un relato, se conoce a los protagonistas por sus actos; en una novela sucede al revés; se describe a los personajes y después hacen algo muy personal, derivado de su naturaleza individual. Podemos afirmar que los sucesos de una novela son únicos, no se encuentran en otras obras; sin embargo, los mismos hechos acaecen una y otra vez en los relatos hasta que, por fin, se establece un código cifrado entre el lector y el autor. No estoy seguro de que esto sea especialmente negativo.
Además, una novela -en particular una novela de ciencia ficción- crea todo un mundo, aderezado con toda clase de detalles insignificantes..., insignificantes, quizá, para describir los personajes de la novela, pero vitales para que el lector complete su comprensión de todo ese mundo ficticio. En un relato, por otra parte, usted se siente transportado a otro mundo cuando los melodramas se le vienen encima desde todas las paredes de la habitación... como describió una vez Ray Bradbury. Este solo hecho catapulta el relato hacia la ciencia ficción.
Un relato de ciencia ficción exige una premisa inicial que le desligue por completo de nuestro mundo actual. Toda buena narrativa ha de llevar a cabo esta ruptura, tanto en la lectura como en la escritura. Hay que describir un mundo ficticio totalmente. Sin embargo, un escritor de ciencia ficción se halla sometido a una presión más intensa que en obras como, por ejemplo, Paul's Case o Big Blonde, dos variedades de la narrativa general que siempre permanecerán con nosotros.
En los relatos de ciencia ficción se describen hechos de ciencia ficción; en las novelas de este tema se describen mundos. Los relatos de esta colección describen cadenas de acontecimientos. El nudo central de los relatos es una crisis, una situación límite en la que el autor involucra a sus personajes, hasta tal extremo que no parece existir solución. Y luego, por lo general, les proporciona una salida. Sin embargo, los acontecimientos de una novela están tan enraizados en la personalidad del protagonista que, para sacarlo de sus apuros, debería volver atrás y reescribir su personaje. Esta necesidad no se encuentra en un relato, sobre todo cuanto más breves sea (relatos largos como Muerte en Venecia, de Thomas Mann, o la obra de Styron antes comentada son, en realidad, novelas cortas). De todo esto se deduce por qué los escritores de ciencia ficción pueden escribir cuentos pero no novelas, o novelas pero no cuentos; todo puede ocurrir en un cuento; el autor adapta sus personajes al tema central. El cuento es mucho menos restrictivo que una novela, en términos de acontecimientos. Cuando un escritor acomete una novela, ésta empieza poco a poco a encarcelarlo, a restarle libertad; sus propios personajes se rebelan y hacen lo que les apetece... no lo que a él le gustaría que hicieran. En ello reside la solidez de una novela, por una parte, y su debilidad, por otra.

FIN
Phillip K. Dick


Fragmento del prólogo de Doce Cuentos Peregrinos
De Gabriel García Marquez.

“El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de hierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura. Alguien que no recuerdo lo dijo bien con una frase de consolación: «Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica». Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido”.